Por sí solo, el nombre de Fela Anikulapo Kuti nos remite a: afrobeat, poligamia, cannabis, Kalakuta. Por supuesto, también nos remite a su eterna lucha con las autoridades nigerianas, a su cruzada por la justicia y el “africanismo”. Fela es aquel multi-instrumentalista que, acompañado por orquestas como Koola Lobitos o Africa ’70, denunció el abuso cometido por el primer mundo en África; el que denunció los gobiernos falderos y alcahuetes de ese continente, y que fue especialmente duro con el gobierno de su país, Nigeria. La persecución emprendida por las autoridades nigerianas fue bien documentada por sus seguidores y los abusos y vejaciones infringidas a Fela y sus allegados son la representación de la barbarie que él mismo denunciaba.
Fela Kuti es tan -o más- importante que Bob Marley o James Brown, y sirvió de inspiración para personajes como el propio padrino del soul, Gilberto Gil y desde luego, bandas como Antibalas o los Daktaris. Como parte de su legado político, Fela fundó un partido con el cual pretendía participar en las elecciones para presidente en Nigeria. Sus conciertos, de más de 10 horas de duración en el club “Shrine” son una muestra de su compromiso y de la importancia que le daba a la música, de ahí su frase: “La música es el arma”.
Zombie es uno de los discos más celebrados en la carrera de Kuti y también uno de los más críticos y subversivos de su catálogo. Es un trabajo que tuvo consecuencias funestas para Fela y su grupo. Después de su lanzamiento, el gobierno militar nigeriano sitió la comunidad autónoma de Kalakuta, que era una ciudad donde Fela residía acompañado por sus músicos, sus esposas y sus allegados. El ejército saqueó la comunidad, violó a las mujeres, incendió las casas y arrojó a Fela y a su madre por una ventana, ocasionándoles lesiones graves. Ella moriría meses después de ese ataque.
Musicalmente, los discos de Fela tienen el mismo sonido de afrobeat clásico que se logra con una orquesta con metales, percusiones (en la batería se encontraba el aclamado Tony Allen), guitarra, bajo y los coros indispensables de las “reinas” de Kuti. Zombie abre con un tema homónimo en donde la befa contra el ejército es implacable. El sonido de la guitarra y el bajo tienen un sabor funk indiscutible. El segundo track es “Mister Follow Follow,” que no es más que una reafirmación de la figura folklórica del zombie que hace lo que se le ordena sin reflexionar, los vientos que acompañan los trece minutos de canción son la columna vertebral de la composición, incluido el solo de saxofón de Fela.
Los ritmos hipnóticos se siguen con “Observation Is No Crime” y “Mistake,” que son pistas incluidas en la reedición del álbum. La versión incluida de “Mistake” es en vivo y vale la pena tenerla porque es una pequeña muestra de cómo sonaba Fela en directo.
Zombie es un documento musical indispensable para los que gustan del afrobeat. Es una producción que ilustra la batalla de Fela Kuti y las consecuencias mortales de su críticas, así como el y amor por su gente y su país. Recomiendo revisen el documental Music is the Weapon, que incluye presentaciones en vivo e imágenes de Kalakuta y el club “Shrine” en su apogeo.






