Alan Pownall es el nuevo “niño bonito” de la sucursal británica de Mercury. Procura un peinado irreprochable y una garganta cubierta de terciopelo, características que le han granjeado más popularidad con las damas que con los caballeros. Más allá de su facha, este londinense está por estrenar True Love Stories, un álbum de muchas aristas. Una de ellas es “Don’t you know me”, en la que Pownall rinde un modesto tributo al entrañable Roy Orbison.


